Cierre de año del “Nueva Oportunidad” en El Molino

Este fin de semana se hará la muestra de fin de año de las producciones y experiencias que los y las jóvenes de la ciudad vivieron en El Molino.

Durante todo el año, integrantes del programa Nueva Oportunidad asistieron al espacio para experimentar con materialidades, aprender diversas técnicas y formar un espacio de encuentro y diálogo entre pares.

Este fin de semana, con motivo del cierre anual de las actividades del programa, mostrarán a las y los visitantes de El Molino sus producciones.

Capacitación y contención

El programa Nueva Oportunidad, destinado a jóvenes de entre 14 y 30 años en situación de vulnerabilidad, se inició en 2016 en la ciudad de Santa Fe como una política transversal de gobierno tendiente a la convivencia y equidad ciudadana, promoviendo las capacidades de sus participantes como sujetos de derecho y actores estratégicos en los procesos de desarrollo de sus ámbitos.

El Nueva Oportunidad surgió en 2013 con el objetivo de ofrecer una herramienta de integración social por medio de capacitaciones en oficios a jóvenes que viven situaciones de violencia cotidianas. Hoy, más de 18.000 jóvenes de la provincia son parte de este programa.

Actualmente, hay 870 espacios de formación que ofrecen desde oficios tradicionales, como los vinculados al rubro textil, gastronómico, deportivo, informático o a la construcción, hasta otros más novedosos relacionados con lo artístico, lo audiovisual o lo sociocomunitario.

Para poder cobrar la beca estimulo del programa, las y los jóvenes deben estar escolarizados o haber terminado sus estudios. Una vez concluidos los seis meses de formación, en algunos casos se conforman proyectos cooperativos. Hoy ya hay unas 54 unidades productivas formadas a raíz del Nueva Oportunidad.

La niñez como acto político

Una Política Pública es un impulso colectivo y transformador con perspectiva estratégica, una energía regulada y sistematizada que hace frente a una necesidad, interpreta un imaginario social, construye sentido en la fragmentación, moviliza la acción en la abulia y teje su red infinita de futuro en el presente del territorio. Tiene algo de solemne cuando relaciona y re-liga un pulverizado sentido de conjunto, convirtiéndose en misteriosa construcción como “artefacto” de cambio.

Si la política es el “arte de vivir juntos los unos con los otros”, o por lo menos, la capacidad de convocar lo colectivo, estamos parados exactamente en el punto en que el convivir es la estrategia mayor, en la era del vacío de sentido, la crisis extenuante de la representación política, el individualismo y la exclusión.

Poner en escena a la sociedad civil, es en realidad, la única manera de practicar el “arte de vivir juntos”. Y, para decirlo como se merece la metáfora teatral, se trata de cuerpos de todas las edades que, en un tiempo y un espacio, con cierta cantidad de energía, intentan construir un relato, una ficción, protagonizar (es decir ser “alguien”, a cambio de “nadie”) su historia… la historia del “nosotros”.

Se advierte de inmediato que están en juego el concepto de pertenencia, identidad y trascendencia. Cuando la gente actúa sus acciones, se suele llamar participación, consenso, se pone en evidencia la multiplicidad y complejidad de la trama social, la belleza de la diferencia.

Las constituciones modernas jamás desligan a los derechos, de las obligaciones y sobre todo de las libertades. Hablar de derechos, nos hace olvidar a veces la categoría misma de la libertad. Los gobiernos pueden, por momentos, desconocer que una sociedad de ciudadanos, no aspira sólo a un ejercicio pleno de los mismos, sino que pide mucho más: una ética de la felicidad “para vivir juntos los unos con los otros”.

Y aquí aparecen los niños y las niñas como síntesis e “indicadores ambientales”, como pregunta abierta y desafío. Porque todo lo dicho nos llevaría a pensar que las Políticas de Infancia son la metáfora del Proyecto de una sociedad y su Gobierno, son el relato y las líneas de giro transformador que habilitan la imaginación, la creatividad, el futuro y el anhelo de igualdad.

Dicho en forma muy concreta: lo que pensemos para los chicos, habla de quiénes somos y de lo que pretendemos ser como sociedad.

A esta altura de nuestro relato hay que detenerse para dejar expresada una dificultad que tiene la Política al integrar niños. Se trata del “modo de ser y de estar en el mundo” que tiene la infancia, poniendo en crisis varios aspectos de la Gestión Pública, tanto en sus metodologías como en su forma de acción, dado que el juego, la imaginación, las preguntas, la investigación y exploración de lo real, no han sido frecuentemente consideradas como importantes por la Política como problemáticas para su propia construcción.

Sin embargo nada más imaginativo que el arte de vivir juntos o creativo la manera de integrar y si es hora de jugar en serio (o jugarse como compromiso) es hora también de reconocerle al juego su capacidad transformadora. Es más su condición de ser en sí mismo el dispositivo transformador. Esto implica no reducir al juego a la interacción dificultosa de los poderes del estado, o a las estrategias de negociación donde anida la corrupción.

A modo de conclusión diremos que este Congreso tiene la intención de congregar a los verdaderos protagonistas de las Políticas Públicas de Infancia, darles la palabra y abrir espacios de participación al modo en que los niños crean, crecen e imaginan: con el poder transformador del juego y con el poder luminoso de su mirada.

Es de suma importancia y se hace evidente en el tema de la convocatoria, que deseamos explorar las relaciones entre los derechos de los niños y los momentos felices para la constitución de los mismos como personas y ciudadanos, y para analizar el modo en el que el Estado debe garantizarlos. La felicidad es una perspectiva en la lucha por la expansión del campo de esos derechos.

Por lo dicho, este Congreso es un multitudinario acto político, sin usos ni manipulaciones, sin dogmas, ni fanatismos. Busca dar a la infancia un lugar preponderante en nuestro Proyecto como Nación, generar un ámbito abierto que alcance a la familia, a las escuelas, a las instituciones, a los gobiernos y a los mensajes que difunden los medios de comunicación.

Contribuir a poner a los niños en el lugar que merecen es una tarea prioritaria de los adultos enamorados del futuro.

Escrito en el marco de El Congreso de los Chicos. Hablemos de la felicidad
Octubre 2013

“La cultura se hace red” – Territorio de Encuentros

Huaira Basaber, directoria provincial de Espacios Culturales del Ministerio de Innovación y Cultural, estuvo presente en una jornada organizada por el programa Territorio de Encuentros.

La misma se dio en el marco del 2º Encuentro con la Región 2, en Zenón Pereyra, que tuvo lugar el pasado 1 de septiembre.

El Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe propone, a través del Programa Territorio de Encuentros, generar y sostener espacios de debate y aprendizajes conjuntos sobre la base de experiencias locales y regionales, para la gestación de proyectos culturales. Está destinado a los gobiernos locales y a los grupos culturales organizados de toda la provincia.

Compartimos la intervención, en este marco, de Huaira Basaber: